
Todos los días se encuentra y se pierde un poco de camino.
Las manos lodo se abren vacías
Las piernas flechas echan de lado a nuestro cuerpo...
Y morimos gota a gota
al recorrer como sonámbulos
al recorrer como sonámbulos
las galerías ausentes
sin poder llorar...
sin poder llorar...
Como si fuera viento seco
nuestro corazón
y nuestra carne.
Como si nuestro tránsito naufragara
y ya no importara tanto vivir…
-Después de todo
algo hay que hacer con el tiempo
y con las manos...
Hundir la cara para despertarnos
o sembrar de agujeros nuestra carne...
y luego verterla como abono
en los campos...


