jueves, 25 de junio de 2009

Aceras


Este marco de luz que se abre y me llama

Estas manos...

Entre neumáticos y ninfas de papel transitando,

transportados

como si todo se terminara en un segundo.


Nuestras plantas conversan con las aceras,

nuestras sombras abrazadas...


Al final sólo somos minúsculos trozos de papel

pero fundamentales

inmensos en el dar...


Anidando y sembrando cada momento

nuestros pasos no se paran,

iluminan, circundan, nutren este mar,

siembran y colorean valles...


La ciudad es cada rostro

a la espera del nuevo día

son los ojos y rodillas en bandada

formando este cuerpo vivo que se cruza y se detiene

en las aceras.



6 comentarios:

Maria Coca dijo...

Así es: la ciudad tiene el rostro de todos sus moradores.

Muy bueno.

Besoss

Canto y vida. dijo...

Gracias amiga...Aprecio tus comentarios tan sentidos.

Besos a ti también

Olga S.Isidro dijo...

Es verdad amiga, que la ciudad, cualquier ciudad, es un compendio de rostros, más de esta manera se hacen mas humanas.
De bella forma lo expresas en tu poema.
Un beso desde la otra orilla del oceano.

Cecy dijo...

Que bello tu poema.
Esas aceras en cualquier parte llenas de historias.

Besos.

Nómada planetario dijo...

La poliédrica y cambiante personalidad de la urbe se plasma en este poema, llevado por una cámara entre las rendijas de lo humano y lo presentido.
Saludos desde un ángulo alejado de la polis.

Luna dijo...

No volvere a mirarlas de la misma manera..


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